Como cultivar Granadiña

Hay quienes esperan con impaciencia que deshojen las flores del granado, para que se produzca el fruto con sus apretujados y jugosos granos de color granate. Quizás porque es uno de los más azucarados -incluso más que los damascos y duraznos, a los niños les gusta mucho.
La tan conocida granadina es el resultado de una mezcla de partes iguales de jugo de granada con azúcar y una pequeña cantidad de zumo de limón; se hierve suavemente por tres minutos y se envasa. Sirve para combinar con licores o acompañar postres, además de prepararse con ella jaleas y vino.
El granado es un árbol muy longevo. Se cree que puede vivir más de 200 años y su origen está asociado a las más antiguas civilizaciones, posiblemente surgido de Irán (Persia) y sus alrededores. Se ha cultivado por miles de años en Asia Menor y en Grecia, desde cientos de años antes de Cristo, con anterioridad a la aparición del almendro, durazno y damasco.
Por sus características, es muy apreciado en las zonas áridas y cálidas, justamente donde mejor se da la especie. En España se ha cultivado con tanto entusiasmo, que Granada debe su nombre a la excelente calidad de este fruto que se produce allí. De esos rumbos lo trajeron los misioneros españoles a México, desde donde se introdujo a California.

El granado, árbol y arbusto

Según la variedad y el manejo, el granado es un arbusto o un árbol, de 4 a 6 metros de altura. En zonas costeras pierde parcialmente las hojas en invierno, mientras que en los valles interiores y zonas áridas se presenta caduco. Sus flores son vistosas, de brillante color rojo, solitarias o en pequeños racimos, que se forman sobre un corto dardo desarrollado sobre madera de dos o tres años de edad. Un gran porcentaje de ellas se presentan estériles y no logran formar fruto, sobre todo en las variedades ornamentales.
Al fruto se le conoce botánicamente como balausta y tiene en su interior tabiques de carpelos que forman una membrana blanca para encerrar numerosas semillas. La porción comestible es una envoltura carnosa transparente, similar a un grano de maíz, que recubre a una dura semilla. La cáscara o corteza del fruto es amarga y muy astringente, ya que es rica en taninos, muy utilizados en la industria farmacéutica.
En valles calurosos produce de dos a tres floraciones en la temporada y forma frutos otras tantas en la primavera. Las primeras granadas son las de mayor tamaño y pigmentación, mientras que las correspondientes a floraciones tardías no alcanzan a lograr un buen colorido.

Requerimientos para su cultivo

La especie puede ser cultivada en diversos climas, pero para obtener frutos de calidad es preciso contar con veranos secos y calurosos, en los cuales madurará apropiadamente. También, desarrolla en forma aceptable en zonas cercanas al mar, tanto como a una altura de 900 a 1.200 metros.
Al igual que el kaki, sus requerimientos de horas de frío son escasos, pero puede soportar hasta 9 a 12 grados bajo cero y no tiene límites para altas temperaturas. Es muy sensible a las heladas tardías de otoño, antes que la planta entre a su estado de latencia; y también a las tardías de primavera, ya que el granado florece en octubre. En climas húmedos, el fruto es de muy inferior calidad y, por el contrario, es capaz de soportar largos períodos de sequía y recuperarse produciendo abundante fruta al ser regado nuevamente.
En materia de suelos, se adapta mejor que cualquier otro frutal a una gran diversidad de ellos, ya que prospera tanto en los arenosos como en los arcillosos. Aun cuando la producción baje, incluso tolera aquellos alcalinos y mal drenados, pero prefiere los ligeramente pesados, no muy alcalinos y bien drenados.

Reproducción de las semillas del granado

Se reproduce por semillas o se multiplica mediante estacas de madera vieja o nueva y por mugrones. Las semillas germinan fácilmente y no necesitan de un período de reposo, aunque de este modo se da origen a plantas de uná gran variabilidad y no aseguran un buen fruto.
El sistema de estacas de madera vieja es el más usado, porque da mejor resultado. Estas deben tener de 20 a 25 cm de largo y 0,6 a 1,5 cm de diámetro, cosechadas en invierno de ramas o chupones del año anterior. Se plantan en vivero, en hileras espaciadas 15-20 cm entre ellas, enterrándolas hasta dejar 5 a 7 cm de longitud de estaca sobre la tierra. Allí se mantienen durante una o dos estaciones, para luego trasplantarlas al huerto a raíz desnuda, en el siguiente invierno o temprano en primavera, cuando la tierra no esté muy húmeda y pueda ser fácilmente trabajada. El crecimiento se puede anticipar si se recolectan las estacas en otoño, para estratificarlas en arena y trasplantarlas en primavera.
El desarrollo normal del granado produce muchos chupones desde la base, y si desea tener un solo tronco, elija el más vigoroso o deje el que traía del vivero, eliminando el resto durante todo el período de formación. El corte de esos retoños se realiza en verano 0 durante el tiempo de dormancia.
La forma arbustiva se recomienda para espaldera o setos. Tiene la ventaja de que con varios troncos sobrevive mejor a las heladas y casi no requiere de cuidados. Además, empieza a fructificar antes que los de un solo tronco. La distancia mínima de plantación, especialmente en caso de usarlos como bordes, es de 1,8-3 m. En este caso se dejan desarrollar sin podas, de manera que crezcan rápidamente y formen hermosos setos.

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