Cultivo de Cardenales

Conocidos en Chile como "cardenales", su denominación universal es "geranios" y más aún su nombre científico es Pelargonium, palabra derivada del vocablo griego "pelareos", que significa "cigüeñas", por el parecido del pico de esta ave a las semillas de la planta. Lo mismo sucede con el nombre vulgar de genario, que deriva de "geranos", que quiere decir "grullas", por la misma razón ya mencionada.
Como quiera que se llame, lo cierto es que ésta es casi un símbolo en España, en donde en las blancas casas ubicadas en las estrechas calles adoquinadas, cuelgan en los balcones las hermosas flores del geranio. Asimismo, en Chile se arraigó la costumbre de utilizarlas en las antiguas casas patronales, ya fuera en grandes tinajas de greda, en balcones o en macetas. Es indudable que nos trae recuerdos del pasado campesino.
Se les puede comparar con la utilización de los típicos corredores. Son símbolos de una época, que bien podríamos revivir, pues poseen grandes ventajas para ser utilizados en una parcela: por medio de "patillas" se pueden reproducir fácilmente, son muy resistentes y no representan una gran inversión, siendo, por el contrario, muy decorativos e ideales para "rellenar" zonas amplias.

Características de los cardenales

De la familia de las Geraniáceas, comprende unas doscientas especies y es originaria de Sudáfrica. Son plantas herbáceas o semiarbustivas, de hojas perennes, las que pueden ser opuestas o alternadas, simples o compuestas, palmeadas o cortadas, de consistencia
carnosa o delgada, variando su color del verde claro al oscuro.
Sus flores, de forma irregular y de cinco pétalos, se reúnen en umbelas, que es la parte más alta de los rígidos pedúnculos, y su color puede ir desde el blanco al rojo y al violeta, pasando por la gama de rosados, pero muy rara vez se podrá encontrar algún ejemplar en tonos de amarillo. No tienen fragancia alguna.
Los geranios prefieren el clima templado, pero pueden ser plantados a pleno sol o a semisombra y se desarrollarán igualmente.
Con respecto al terreno, éste puede ser ácido, pero en todo caso no demasiado alcalino. El ideal es que sean ricos en materia orgánica, aunque el estiércol no es aconsejable.
Su multiplicación se realiza generalmente por esqueje entre primavera y fines del verano. Se cortan los tallos con un cuchillo afilado, dejando por lo menos tres nudos. El esqueje, sin las hojas inferiores y conservando el mechón terminal, se pone a enraizar en tierra muy arenosa y a la sombra.
Aproximadamente veinte días más tarde presenta una buena masa de raíces y tras un mes y medio puede trasplantarse a su lugar definitivo.
Un detalle importante es mantener la tierra de los esquejes siempre húmeda, pero no empapada.
Para el cultivo en macetero, lo mejor es elegirlo de 20cm de profundidad por 15cm de ancho y unos 40cm de largo, en caso de que se quiera plantar de a dos.
En la plantación en la tierra se deben ubicar a 30cm. de distancia.

Otros cuidados

  • Para mejorar las plantas provocando una mejor floración y un follaje más fuerte y tupido, es aconsejable renovarlos cada año por medio de estacas otoñales.
  • En las regiones de clima suave es muy recomendable suspender totalmente los riegos desde junio hasta finales de agosto, cortando además los tallos a 15cm del suelo.
  • En lo que respecta a los riegos, es bueno proporcionar diariamente a cada planta uno o dos vasos de agua durante el verano, dosis que deberá aumentarse o disminuir según las condiciones de temperatura de la zona (a mayor calor, mayor riego).
  • Un abono ideal para los cardenales es una mezcla nutritiva de agua, abono foliar y humus. Se puede aplicar en el suelo y en el follaje, pues revive el color de las flores y las hojas.
  • Una vez a la semana es necesario cortar las corolas marchitas y las hojas amarillas, renovar la tierra y controlar la vegetación para poder intervenir a tiempo contra los agentes de las diversas enfermedades o los insectos.
Como podemos apreciar, el cultivo de cardenales o geranios no tiene nada de difícil y presenta, en cambio, muchas ventajas.
No deje de utilizarlos en zonas rocosas, en tiestos de greda, donde lucen maravillosos, y, por supuesto, en los balcones, donde, contrastando con la frialdad y dureza del fierro forjado, los cálidos cardenales pueden producir un hermoso efecto.
Muy decorativos, los cardenales sirven también para orillar un camino, como en este caso. No necesitan mayores cuidados.
Los llamativos "cardenales" (geranios) alegrarán cualquier rincón de una parcela. Se reproducen fácilmente a través de patillas.

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