El color Blanco en el jardín, un toque de paz


Símbolo de la paz y la pureza, el blanco es a la vez alegre y formal. Es el color de la luz y tiene la particularidad de absorber y reflejar los tonos que lo acompañan; por eso jamás resulta monótono. Admite combinaciones en perfecta armonía con casi todos los colores y permite que los tonos que lo acompañan se destaquen.

El blanco en las plantas

Es una tonalidad presente en infinidad de flores y plantas y es el protagonista de un sinnúmero de jardines donde domina un solo tono. Ya en el siglo XIX, la célebre paisajista Jertrude Jelzill, en sus deslumbrantes jardines monocromáticos con plantas de variado follaje, utilizaba el blanco en sus diseños más impactantes, aprovechando esa mezcla de pureza y prestancia que produce la presencia dominante de este color.
  • La Nicotina: Una vez que se planta, se propaga espontáneamente en la maceta o el jardín. En otoño desaparece y, como por arte de magia, rebrota con mayor cantidad de ramas y flores en el mes de diciembre. Es pariente del tabaco y tiene llamativas flores tubulares. Da flores durante el verano y el otoño. Por no requerir demasiada dedicación y contentarse con el régimen de lluvias habitual, es una planta perfecta para casas de fin de semana o para quienes no cuentan con tiempo de sobra para dedicarse a sus rincones verdes.
  • El Nardo: Su nombre científico es Polianthes tuberosa y se caracteriza por tener flores perfumadas que aparecen en primavera y otoño. Debe vivir en una maceta de unos 30cm de profundidad, con un sustrato formado por tierra negra mezclada con arena. Hay que ubicarla donde reciba sol de mañana. Se propaga por división de matas (los tubérculos se levantan del suelo en agosto con el fin de dividirlos y así obtener nuevas plantas). Riéguela cada vez que la tierra se vea seca, pero no antes. Aumente la cantidad de agua por riego durante la floración.
  • El Raphiolepis: Sus flores son el blanco más llamativo de la primavera. Este arbusto se planta a pleno sol en una maceta profunda. Forma una mata tupida de hojas verdes y copa redondeada. Riéguelo cada 3 0 5 días en invierno y día por medio en verano. Basta con abonarla en otoño y primavera con una taza de humus de lombriz.
  • La Orquídea Phalaenopsis sp: Es una especie de interior, originaria de Indonesia, Filipinas e Indochina y caracterizada por sus flores blanquísimas y de larga duración. En otoño e invierno debe recibir buena luz, ventilación y riego cada 15 días. En primavera y verano, debe pasar mayor parte del tiempo a la sombra y recibir riego cada 3 días.

¿Cómo combinar el blanco?

El blanco combina con casi todo los colores. La que sigue es una lista de las posibilidades más atractivas.
  • Blanco y verde: se complementan a la perfección. El conjunto más atractivo se obtiene con las plantas verdes a la sombra, a las que el blanco parece iluminar. Resulta una combinación a tener en cuenta porque, además de quedar bien con todos los tonos de verde, permite enlazar otros colores. Por ejemplo, para dividir un grupo de Agapanthus de una mata de Rosas rosadas o rojas, se puede utilizar un manchón verde y blanco que funciona como descanso visual y permite disfrutar de los colores que separa.
  • Blanco y rojo: esta combinación produce un efecto cálido en el que ambos tonos se destacan sin competir. En espacios grandes, tiende a acercar a las plantas y en un lugar pequeño sirve para atraer la vista hacia un punto determinado. Resulta un dúo vistoso en cualquier momento del día.
  • Blanco y amarillo: al mismo tiempo que se destaca, el blanco sobre tonos amarillos se mimetiza y refleja a sus vecinos. Es una buena opción para llamar la atención en balcones pequeños o darle un toque de vivacidad a una mata en verde, sobre el cual el amarillo aparece más contundente pero el blanco pierde fuerza y se torna más verdoso.
  • Blanco y amarillo: juntos combinan perfectamente con otros colores: si sobre hojas amarillas (como las del Eleagnus y flores blancas de Margaritas) se agrega una pizca de azul, como el de las Lobelias, el conjunto resulta delicioso.
Blanco y gris: mezclado con gris claro, como en el caso de la Cineraria, el blanco puede resultar monótono. Pero si se lo combina con grises más azulados, como el del Teucrium, produce la misma impresión que unos tenues rayos de sol después de una tormenta.

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