Ornamentos para Jardines

Siempre me han fascinado los adornos para jardín, especialmente aquellos que son conocidos como faux bois, el término francés para los adornos de imitación madera. 
En alguna época de la década del ochenta comencé a advertir lo bello que era decorar el jardín con otras cosas además de objetos para plantas. Por supuesto, para esa época había visitado ya grandes jardines en Inglaterra, Francia, Italia y Japón y a través de Estados Unidos.



Y quedé enamorada de las fabulosas urnas y caprichos arquitectónicos y muros y verjas que muchos de esos jardines incorporaban al paisaje. 
Comencé a acumular, lentamente al principio, ciertos objetos que me parecían placenteros y también asequibles: bancos de hierro forjado early american en un remate; una urna o dos de metal de J. W. Fiske, la famosa fundición de la ciudad de Nueva York, en subastas rurales; un enorme cuenco de bronce, antiguo, de manufactura china, descubierto en un negocio de consignaciones, y un par de macetas de cemento creadas por Kenneth Lynch and Sons en Wilton, Connecticut.



El tesoro más preciado fue un par de macetas italianas de terracota hechas en el siglo XIX en Venecia, Italia. Las conseguí de remate a 75 dólares el par, en una venta de sucesión en New Canaan, Connecticut. El precio, tan barato, seguramente se debió a su enorme tamaño. 
Nadie podía pensar en la forma de transportarlas a su hogar. Pero yo estaba bien equipada con una camioneta y con mantas para embalar, y solo necesité un par de hombres fuertes y jóvenes para cargarlas en la parte trasera de la camioneta.
Al observar esos objetos en los jardines de mi hogar, en Turkey Hill Road, en Westport, Connecticut, y en mi casa de fin de semana en East Hampton, Nueva York, pude advertir la total belleza de esos objetos, así como el impacto que tenían en diferentes entornos.

Por ejemplo, en East Hampton, un par de urnas que flanqueaban las escaleras de un gran porche hacían la casa más atractiva. Y las gigantescas macetas en los extremos de la piscina de natación, repletas con plantas de enormes hojas como colocasia, banana o furcraea, alteraron totalmente el adusto aspecto de la rectilínea piscina.

Mientras mis jardines eran “decorados”, también comencé a poner otros grandes objetos en el interior, pues me encantaba el contraste del cemento y el bronce, y del plomo y de la arcilla contra muebles tapizados y mesas de madera.

En mi hogar de Maine, creo que tengo más objetos faux-bois en mi hogar que al aire libre, y continúo buscando más en negocios de antigüedades y en exposiciones.

Por cierto, en la ciudad de Nueva York hay un par de exposiciones de antigüedades de jardín que intento no perder. Una de mis favoritas es la exhibición de primavera en el Jardín Botánico de Nueva York. (Este año se realizará entre el 27 y el 29 de abril).

Siempre intento terminar el trabajo un poco más temprano para correr al Bronx a fin de encontrar uno o dos tesoros.

Los vendedores vienen de sitios como Florida, Maine e inclusive Londres y traen cosas increíblemente bellas. Siempre disfruto viendo lo que han encontrado para que podamos coleccionar y ubicar en sitios que definitivamente se beneficiarán de su belleza.

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