Como cosechar tus propias semillas

Todas las plantas, con excepción de los helechos, dan flores que lentamente se irán transformando en frutos de distintas formas y tamaños. Dentro de ellos está el tesoro de las semillas, que asegura la perpetuidad de la vida.



Este proceso, tan cotidiano y mágico a la vez, ocurre en distintas épocas del año según el tipo de planta. Por ejemplo, las especies que florecen en primavera probablemente maduren sus frutos en verano; las que florecen en verano tal vez lo hagan en el otoño, y así sucesivamente. Sin embargo, siempre hay que tener en cuenta que los tiempos pueden variar bastante. 


LOS BENEFICIOS 


Cosechar las propias semillas es un proceso generalmente muy simple que depara grandes satisfacciones: desde multiplicar nuestro lote de plantas hasta obtener y preservar variedades poco conocidas. 


En las plantas de ciclo anual, como así también para muchos árboles y arbustos, éste es el único método de multiplicación. Además, resulta un sistema particularmente conveniente si tenemos semillas importadas de variedades no existentes o difíciles de conseguir en nuestro país, algo frecuente en hortalizas (tomates, pimientos, berenjenas o lechugas), aromáticas (albahaca, eneldo o perejil) y, por supuesto, flores. Por otro lado, existe un sinfín de plantas silvestres que no se venden en viveros ni semillerías, y el único modo de reproducirlas es cosechando sus semillas



Otra ventaja que podemos lograr a partir de la propia cosecha es obtener un solo color de flor en las variedades que normalmente viene mezcladas. Por ejemplo, las zinnias suelen venderse en colores mixtos, que van desde el amarillo al rojo pasando por el naranja, aunque también las hay fucsias y blancas. Pero bien puede ocurrir que queramos un cantero exclusivamente de flores rojas y, si así fuera, iremos eliminado año tras año las de diferente color, evitando de esa manera cruzamientos que podrían dar origen a tonos no deseados. Finalmente y luego de algunas temporadas, lograremos la uniformidad buscada. 



EL PROCEDIMIENTO

Lo fundamental en este proceso es permitirles a las flores marchitarse en la planta para permitir que el fruto complete su maduración. En algunos casos se verá el fruto claramente formado; en ese preciso momento, y no antes, se cortan para secar, aunque también es factible permitirles evolucionar naturalmente.

Muchas veces los frutos tienden a abrirse cuando secos y las semillas se diseminan espontáneamente. Esto sucede en el caso de los brincos (Impatiens balsamina), cleomes (Cleome spinosa), nicotianas (Nicotiana sp) y espuelas de caballero (Delphinum consolida), entre muchos otros. Lo más prudente, entonces, será cosecharlos antes de que se sequen completamente o adoptar una medida de precaución como envolver los frutos aún verdes en una bolsita de papel o de tela antihelada para no perder las semillas. Por otra parte, siempre se debe recordar que tanto flores como frutos se recolectan en días de sol, evitando las jornadas posteriores a las lluvias.

Los frutos con pulpa o carnosos (tomates, pimientos o zapallos) deberán secarse al sol antes de almacenar sus semillas definitivamente. En el resto de los casos, cuando los frutos cosechados no se terminaron de secar, deben colocarse en ambientes secos y frescos, ya sea colgados hacia abajo, en bolsas de papel o sobre papeles de diario. Allí podrán permanecer hasta el momento de sembrar, cuando se retiran las semillas rompiendo los frutos secos y eliminando los restos de tallos u hojitas.

Si queremos que las semillas duren más, deben limpiarse y guardarse en frasquitos herméticos. Una solución práctica es utilizar los de rollos de fotos. El poder germinativo de las semillas varía según la especie y, sobre todo, según el tipo de semillas. Las de cáscara más dura e impermeable tienden a conservarse mejor, mientras que las de cáscara blanda son más proclives a humedecerse y echarse a perder. De todos modos, es importante tener presente que las semillas obtenidas con métodos caseros no suelen durar más de dos años

PROCEDIMIENTO 
1. Corte las flores marchitas de Zinnia.
2. Colóquelas en un ambiente seco y fresco para que se terminen de secar
3. Desgrane los centros de las flores secas y deje caer las semillas
4. Guarde en sobres consignando especie y fecha de la recolección 

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