Las flores y el verde del jardin


El paisajista Carlos Thays (h) nos relata la íntima relación entre los espacios verdes y el colorido de las flores. Contanos qué te pareció

 
Decir flor es nombrar la simple e impretérita belleza universal. Las hay simples, coquetas, ostentosas, románticas, poderosamente llamativas y apenas notables. Místicas, como la pasionaria (Passiflora coerulea) de extrema delicadeza, o cualquier rosa. Las hay pudorosas y de desenfadado erotismo. En qué momento el hombre cazador de nuestro pasado, mientras esperaba su presa, sintió que la flor que por allí crecía era bella. Se sabe que fue la mujer quien hundiera granos de avena en la tierra por primera vez, inaugurando la agricultura. ¿Habrá sido ella la primera en sentir la belleza de una flor? Como haya ocurrido para el hombre paleolítico, la flor, además de belleza, era portadora de sentido religioso y mágico. Desde entonces la flor viene, da el tono, el especial clima en ceremonias religiosas, casamientos, nacimientos y también ceremonias fúnebres. En Oriente, bajo la forma de guirnaldas y coronas, las flores visten los templos durante las celebraciones de importancia. Esto, previo a su entrada en las casas y los jardines

En los jardines de Adonis se relata cómo las flores que carecían de valor utilitario eran, no obstante, llevadas en vasijas cuando las comunidades viajaban de un sitio a otro. Así que, antes de el jardín, parece haber sido la flor en el hombre. 

Descubrimiento fascinado, estudio amoroso, como haya ocurrido no hemos dejado de mirar las flores con renovado goce y admiración. Y cuánta sabiduría en el ideal hippie al asociar amor y paz con las flores que bastante nos faltan. Copetes, conejitos, corales, prímulas, clavelinas, pensamientos y petunias, de ellas dependía el color en los jardines y las plazas. La flor anual era (es) el color joven que año tras año festeja el sitio. Sin embargo, por alguna razón, se la ve menos. En este pasado invierno no fueron comunes los consabidos canteros de violas y prímulas. Lo curioso es que la época mandada por la inmediatez y el efecto rápido no haya echado mano sobre las flores anuales que, justamente, parecieran perder el protagonismo de otros tiempos. Un jardín sin flores podrá ser un prodigio de naturaleza y diseño, pero si no regala flor, una flor, será medio jardínUna plaza, la plaza de siempre, sin flores es como una torta de cumpleaños sin velitas. Los canteros con flores anuales son lo festivo del espacio público, una alegría fresca, directa y sin edad. Ya que el espacio público forma nuestra memoria no deberíamos acostumbrarnos a la falta de las flores; podría ser como olvidarse de la risa... porque calesitas, juegos, voces, mezclados con risas de chicos y flores pertenecen a un mundo de fantasía que sólo se vive en las plazas. 

La flor, cómo no va a ser bella si es atracción pura. En la naturaleza atrae animales, mayormente pájaros e insectos, además de nosotros los humanos. También monos y murciélagos (el baobab) en los trópicos. La polinización (transporte del polen al estigma) es mucho más eficiente si es realizada con polinizadores propios; pero para ello debe ser linda. Los picaflores son los agentes más comunes entre las aves y las abejas entre los insectos. Mariposas, avispas, moscas y polillas cumplen con el mismo propósito, todo a cambio del néctar. El color que predomina en las flores es el amarillo, que es el que distinguen las abejas además del azul. Los rojos y anaranjados son reconocidos mejor por los picaflores. Las mariposas, con mejor vista que las abejas, pueden reconocer flores de colores no tan destacados y desde mayor distancia. Podrá combinar o no, o pertenecer a una gama que no es la preferida. Cuidado, sigue siendo una flor. 

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