El geranio, una planta aromatica


El geranio es una de las plantas más populares de España. Entre sus peculiaridades, su colorido, su vistosidad y su fácil cultivo, hacen que sea la favorita para adornar jardines o decorar interiores. Pensar en un geranio es ver un rojo muy vivo o un rosa muy alegre, pero son más de las que imaginamos las variedades que este ejemplar nos ofrece, no sólo en cuanto su apariencia, sino también en sus aromas.


Pertenecen a la familia de las geranicéas y dentro de ésta se diferencian los geranium y los pelargonium, que son los más cultivados en jardinería. Entre los pelargonium hay más de 250 especies que se dividen en cuatro familias: los zonales, que son los que tradicionalmente encontramos emplazados en maceteros, los de hoja de hiedra, que presentan un follaje más grueso, los reales, cuyas partes verdes son más arrugadas y se cultivan en invernaderos, y los de tipo fragante, que se caracterizan por un fuerte olor, lo que hace que además de para decorar, sean muy conocidas entre los fabricantes de aceites y jabones aromáticos.

Fragancias africanas

Los geranios proceden de Sudáfrica y su cultivo se expande por zonas templadas y tropicales, con temperaturas que no bajan de los 0º C. Esta característica hace que sea muy común encontrarlos en zonas de Andalucía y del Mediterráneo, aunque su uso también se extiende a toda España y a muchos países de Europa. Dependiendo del tipo que sean, las hojas serán de distintos tamaños y las flores variarán de color. Entre los geranios fragantes podemos hacer una clasificación según el tipo de aroma que exhalen al tocar sus hojas:
- Pelargonium capitatum: sus flores son de un tono rosa fuerte y la fragancia que despiden se asimila a las de las rosas.
- Pelargonium crispum: comúnmente llamado geranio limón por su similitud con el olor de este fruto, se caracteriza por sus hojas rizadas y flores violetas, por su fácil cultivo y por su importancia en la industria de la perfumería.
- Pelargonium fragans: con pequeñas flores blancas con nervios rojos y de hojas blandas que despiden diferentes aromas, es conocido como geranio de nuez moscada.
- Pelargonium graveloens o geranio rosal: es el más frecuente como planta de interior, con follaje de suaves matices balsámicos y florecitas de color rosado o púrpura.
- Pelargonium radens: sus hojas también huelen a rosas, pero las flores tienden a un color púrpura pálido.
- Pelargonium tomentosum: con una esencia a menta piperita, presenta hojas suaves y pequeñas flores blancas.

Su cuidado a tu alcance

A pesar de que su cultivo y cuidado no nos supondrá grandes esfuerzos, es importante tener unas nociones básicas. Para un correcto desarrollo, deberemos proporcionar a nuestros geranios suelos ligeramente ácidos con un pH entre 5 y 7 y que tengan un buen drenaje para que no quede agua estancada, aunque se puede utilizar abono orgánico si el suelo no cumple estos requisitos. El uso de abonos también está indicado si sufren carencia de nitrógeno, si les faltase este componente es muy probable que nuestro geranio presente un tono amarillento en sus hojas y que su aspecto sea poco saludable.
 
La asiduidad en el riego dependerá de en qué fase se encuentre la planta. Si está en floración, normalmente en primavera o verano, deberemos proporcionarle agua suficiente dos veces a la semana. El resto del año apenas es necesario, e incluso es adecuado dejar que el terreno se seque antes de volver a mojarlo. Para regarlas, es importante tratar de no humedecer sus hojas, ya que si se mojan podrían desarrollar hongos. La mejor solución es ayudarnos con una regadera y adentrar la boquilla hasta la tierra de la maceta.
Los geranios son flores que necesitan mucha luz y lo ideal es cultivarlos en jardines o colocar las macetas en un balcón o ventana exterior. No obstante, si son cultivados en interiores es importante que puedan estar expuestos al sol y guardarlos en un ambiente ventilado. Al ser plantas originarias de zonas templadas, debemos tratar que las temperaturas no sean muy extremas, ya que no soportan heladas, pero tampoco aguantarían ambientes muy por encima de los 30º C. Si vivimos en lugares donde hace mucho calor en verano, es recomendable que les reservemos, durante esa época, los lugares más frescos de la casa.

Peligros a los que se exponen

Aunque cuidemos delicadamente de nuestras plantas, a veces es imposible evitar que enfermen, por ello es importante conocer los principales riesgos para hacer un rápido diagnóstico y poder actuar.
Los hongos son los principales enemigos para los geranios que viven en zonas húmedas. Sabremos de su aparición porque las hojas presentarán manchas. Lo mejor es situar la maceta en un ambiente aireado y suministrarle un fungicida. La humedad unida a elevadas temperaturas, es la causante de la roya, una enfermedad que ataca a las hojas del geranio haciendo que estas mueran. El primer síntoma son manchas blancas o amarillentas. Si detectamos este tipo de colores, debemos podar las hojas infectadas y proporcionar un fungicida antes de que se extienda demasiado.
Cuando el tallo o la raíz del geranio presentan tonos amarillentos, probablemente el pie negro le haya atacado, una dolencia causada también por hongos y que podemos tratar con un fungicida. No conseguiremos resultados si la enfermedad está muy avanzada, irremediablemente, nuestra planta morirá.
Las plagas son las culpables de que muchas plantas mueran sin poder hacer nada, y el geranio no está exento de este riesgo. La más grave es una mariposa procedente de África y que actúa desde el interior de los esquejes del geranio, en forma de pequeña oruga. La enfermedad se denomina taladro de los geranios y poco podremos hacer si nuestro ejemplar está afectado.
Lo mejor es resignarnos y deshacernos del geranio antes de que pueda dañar a otros geranios no infectados. Otros insectos que pueden atacar son la mosca blanca, que pican las hojas haciendo que pierdan color, y la araña roja, invertebrado que puede causar incluso la muerte de la planta. Si observamos que aparecen puntos de tonalidad amarillenta lo mejor es fumigar con un insecticida cuanto antes.

Aromas curativos

geranio
Podemos encontrar geranios en jardines y llenando de color los balcones de muchas fachadas, pero los de tipo fragante, además de decorar nuestras estancias y alegrar nuestra vista, con su agradable aroma, nos pueden servir como ambientadores naturales. Bastará con agitar su follaje para sorprendernos con un olor a rosas, limón o menta según el tipo de variedad que poseamos. Además de su uso doméstico, la industria de la perfumería también se aprovecha de estas embraguiadoras esencias. Mediante la destilación de las hojas del geranio, se obtiene un aceite muy aromático que proporciona un perfume floral. La especie más utilizada es el pelargonium capitatum, que con su olor similar al de las rosas no tiene nada que envidiarle a la popular fragancia de estas flores.
Pero lo más espectacular es su utilización como ingrediente base en la aromaterapia, una disciplina que cada vez está captando más adeptos, para tratar problemas anímicos. Muchos especialistas en medicina natural afirman que su uso estimula la voluntad y la seguridad de las personas, y que sus aceites, aplicados mediante masajes cutáneos, actúan como perfectos relajantes nerviosos. Otras propiedades curativas guardan relación con su función antibacteriana, siendo la base de cremas para curar afecciones de la piel.

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