Que necesitan los jardines?

PM son las siglas en inglés de Integrated Pest Management, o Control Integrado de Plagas. Es un tratamiento del césped y del jardín que involucra evaluar el microclima y el medio ambiente de una floresta, y luego recomienda métodos para solucionar específicos problemas de plagas. Eso incluye daños causados por enfermedades, insectos y ciervos.

IPM también se encarga del control de plagas de la casa, entre ellas termitas, y aquellas que afectan a los seres humanos y a las mascotas, como pulgas, ácaros e insectos parecidos. Mientras las tradicionales prácticas de control de las plagas suelen tratar cualquier plaga con pesticidas, IPM considera a los productos químicos como una opción de último recurso. El programa no es necesariamente orgánico, pero trata de cuidar el medio ambiente.



Hay muchos métodos IPM que reflejan sentido común. Uno de ellos es elegir plantas resistentes a las enfermedades. Otro es mantener las plantas sanas satisfaciendo sus requisitos en materia de nutrientes y asentándolas de manera apropiada. Por ejemplo, evitando plantar arbustos en un área soleada y seca. Uno de los principios más importantes de IPM es alentar un equilibrio entre el depredador y la presa.

Las plantas y los insectos, junto con problemas tales como babosas, han evolucionado de manera conjunta. Por lo tanto, pequeñas poblaciones de plagas no afectarán su jardín. Por el contrario, muchas criaturas, entre ellas vacas de San Antón y mamboretás, son bastante eficaces para reducir la cantidad de plagas. IPM propone añadir poblaciones de esos depredadores comprándolos (o, en algunos casos, sus huevos) y asentándolos en el jardín.

Aquellos interesados en practicar IPM en su hogar pueden comenzar analizando con cuidado sus plantas, manteniéndose alertas ante las pestes, o ante hojas rotas o masticadas.

Hay que prestar particular atención a plantas que han sido víctimas en el pasado. Intente identificar pestes dañinas usando manuales de insectos o contratando algún experto de una oficina de extensión cooperativa.

El experto podría también ayudarlo a decidir un curso de acción que acate los consejos de IPM. Eso podría ser tan simple como desalojar ácaros de plantas regando con una manguera o quitando a mano escarabajos de las hojas de plantas. Problemas más graves con plagas deben ser tratados con jabón que contiene insecticida, o, de ser absolutamente necesario, con un rociador de productos químicos.

De todas las alternativas de manteca ¿cuál es la más saludable?

Cuando se cocina o se hornea, la manteca trae un sabor muy rico y una textura a los alimentos que no puede compararse con substitutos hechos de aceites vegetales, tales como soya, o canola. Sin embargo, optar por una alternativa a la manteca en tostadas, papas horneadas y cosas similares, puede ser una buena manera de reducir las calorías y las grasas saturadas.

La margarina (un aceite vegetal que, como la manteca, contiene al menos un 80% de grasa), no es la única alternativa. Los estantes de las tiendas de comestibles están repletos con productos similares a la manteca en base a aceites, que tienen menos grasa que la margarina y con frecuencia cuentan con beneficios nutritivos adicionales.

Cuando compare productos, elimine cualquiera que contiene grasa saturada ("trans fat") causada por la hidrogenación de aceites vegetales. Esos aceites aumentan el "colesterol malo", dice Lisa Hark, directora de educación nutricional en la universidad de Pensilvania y co autora de "Nutrition for Life" (DK, 2005).

Substitutos de la manteca que se venden en barritas son con frecuencia solidificados usando aceite de soya hidrogenado, una fuente de grasa hidrogenada. Elija un producto que contenga dos gramos o menos de grasa saturada por cucharada (la manteca tiene entre siete y ocho gramos) y entre 50 y 75 calorías por cucharada.

Algunos productos similares a la manteca ofrecen nutrientes esenciales o promueven la salud del corazón. Si usted tiene alto contenido de colesterol, vale la pena pagar el precio (que puede ser tres o cuatro veces el de otros tipo de manteca) para adquirir un producto con esteroles o estanoles -mencionados en la etiqueta- que son derivados de células de plantas. Los estudios sugieren que consumir alimentos que contienen esos aditivos de manera cotidiana podrían ayudar a reducir el colesterol, dice Hark.

También encontrará substitutos de la manteca hechos con aceite de oliva, pescado o aceite de lino; esos son buenas fuentes de grasas ácidas omega-3, que al parecer reducen los niveles de colesterol en la sangre.

Otros substitutos de la manteca incorporan yogurt sin grasa, aunque generalmente no lo suficiente para considerarlo una fuente de calcio. Sin embargo, productos con aceite de oliva y yogurt generalmente contienen menos calorías y menos grasa saturada que muchas alternativas similares. Si usted desea agregar calcio a su dieta, algunos substitutos de la manteca cuentan con ese mineral.

Y si prefiere la manteca verdadera, intente una versión batida o de bajas calorías la última tiene más aire, y por lo tanto, menos aceite a fin de reducir la ingestión de grasas.

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