Una flor amarilla muy especial, Hypericum

hypericumLa tradición mágica que ampara la utilización del hypericum es una de las más extensas. Al margen de su aplicación esotérica para alejar supuestos malos espíritus, descubrir brujos y favorecer un tiempo despejado, esta planta constituye un remedio eficaz en el tratamiento natural de algunas dolencias. El 'hypericum perforatum' (nombre científico) también es llamado hierba de San Juan o hipérico, y lleva varios milenios empleándose como remedio dentro de los cánones de la medicina basada en productos alejados de la química y los laboratorios.
Civilizaciones antiguas como la persa se dieron cuenta muy pronto de las cualidades de esta planta y, poco a poco, su consumo se extendió por la zona asiática y, más tarde, en el continente europeo. Las bondades del hypericum consiguen no sólo mejorar la digestión, también mitigan los estados alterados de nervios. Su aplicación más famosa es la antidepresiva. Cada vez son más los que se interesan por estas plantas de llamativas flores amarillas exenta de los efectos secundarios que provocan los fármacos de síntesis.

El secreto de la flor amarilla

El hipérico crece al borde los caminos de forma silvestre y en ambientes bañados por el sol que se caracterizan por la sequedad, por eso es muy habitual encontrarla incluso en tierras de labranza creciendo libremente. No obstante, resiste perfectamente los climas templados y puede encontrarse en multitud de países. Es de carácter perenne y el comienzo de su floración coincide con la recta final de la estación primaveral, de ahí que uno de sus nombres populares guarde relación con la famosa Noche de San Juan.
Entre sus componentes activos se cuentan varios aceites vegetales que aportan al organismo múltiples ventajas. Algunos de ellos son los ácidos fenólicos tales como el clorogénico o el ácido caféico, flavonoides como el hiperósido, pigmentos, esteroles, taninos, hipericina, etc. Las glándulas que contienen sus aceites son de tonalidad roja y de una textura jugosa.

Grandes beneficios para el organismo

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Los intentos de la comunidad científica por desvelar más datos acerca de las propiedades de la hierba de San Juan no han llegado a sentar cátedra. Aunque nadie duda de su efectividad, aún hoy se continúa abogando por el desarrollo de una investigación más profunda. Las evidencias que comparan a este agente con las medicinas tradicionales que se emplean en la cura de depresiones, indican que la diferencia fundamental radica en la ausencia, por parte de esta planta, de efectos negativos posteriores a la toma de antidepresivos químicos.
Los procesos depresivos de carácter leve y moderado admiten varios síntomas tales como la tristeza y melancolía, el desinterés, la ansiedad, trastornos en el sueño, culpabilidad y carencia de motivación. Los ensayos clínicos prueban que, los pacientes tratados con hipérico, responden positivamente llenándoles de bienestar gracias a las propiedades ansiolíticas, sedantes y antidepresivas de la hipericina.
Por otro lado, el hypericum tiene otras aplicaciones terapéuticas interesantes gracias a los taninos que forman parte de su composición. Así, puede ser empleada para una pronta cicatrización en quemaduras y heridas gracias a sus cualidades antisépticas, antihemorrágicas, astringentes y antiinflamatorias. Señalar también la capacidad del hipérico para aliviar enfermedades relativas al sistema digestivo como las gastritis.

Cuidado con el exceso

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La foto-sensibilidad es un efecto secundario del hipérico, al igual que ocurre en los tratamientos con otra planta medicinal llamada ruda, pero los problemas de piel que puede generar una exposición prolongada al sol, se suavizan si se llevan a cabo ciertas prevenciones. Sin embargo, este efecto no puede compararse con las consecuencias negativas que conlleva el uso de los antidepresivos no naturales, que se agravan por la gran dependencia que generan su composición. La prudencia es la medida en los tratamientos con hipérico. Hay que seguir al pie de la letra las indicaciones del médico que decide recetarlas y, en caso de que se decida su autoadministración, ser conscientes de las dosis adecuadas.
Se aconseja no sobrepasar 900 mg. de extracto de hipérico. Teniendo en cuenta que la mayoría de cápsulas preparadas contienen 300 mg., no hay que tomar más de tres dosis diarias. Hay que extremar por tanto el cuidado con otras presentaciones del producto para no ingerir demasiada hipericina. Los preparados orales de 300 mg. están compuestos de un 0,3% de hipericina. A los niños no se les debe dar más de 300 mg. diarios, pudiendo elevar el porcentaje de hipericina a 600 mg., previa consulta al médico.
Otro importante consejo a seguir es que el hipérnico no debe compaginarse nunca con ningún otro medicamento sin previa consulta a un especialista en medicina. Está probada su interacción con otros antidepresivos, con medicamentos utilizados en el tratamiento del SIDA, con métodos anticonceptivos orales, entre otros. Igualmente hay que tener precaución para no retirar la toma de hipérico de una forma drástica, sino paulatina. Evite probar la hierba de San Juan si tiene problemas de piel o la tiene excesivamente blanca y sensible a los rayos solares.

Consulte con el médico

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La ingesta de hierba de San Juan debe ser consultada primero con un médico, que será el único capacitado para prescribirlo, ya que hay que tener en cuenta la posible interacción con otros fármacos que estemos tomando. Podemos decidirnos por recolectarla nosotros mismos en los meses de verano, porque es en esos meses cuando los aceites se hallan en mayor cantidad. Tendremos que secar las plantas de hipérico recogidas; para ello, reuniremos un manojo y las colgaremos en algún lugar de la casa donde no se produzcan temperaturas extremas.
En el mercado podemos encontrar un amplio catálogo de formas de presentación del hypericum, así podemos elegir la posología que más nos guste, si bien el extracto seco en cápsula es mucho más rápido por su mayor concentración de hipericina. Si somos amantes de las infusiones, podemos acceder a ellas en herbolarios. También podemos elegir la vía tópica en el caso de que la afección sea de carácter externo y sea más cómodo el uso de una pomada, muy práctica si la utilizamos en la cura de urticaria, arazaños, hematomas, herpes, etc.
Además de su abanico de aplicaciones beneficiosas para nuestro organismo y la ausencia de efectos secundarios graves, hay que señalar un beneficio económico del hypernicum: su bajo coste de producción y, en consecuencia, el ahorro que representa frente a los caros antidepresivos de origen sintético. Así pues, el hipérico se suma a la batalla de la medicina natural por ser realmente investigada y tomada en serio.

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