El cultivo del Melón

El melón es una fruta que tiene un protagonismo especial en los meses de verano por sus propiedades refrescantes. Se caracteriza por su gran tamaño y la corteza dura de la que está provisto. Su origen es impreciso: unos lo sitúan en Asia Central y otros, en cambio, afirman que proviene del continente africano. Lo que sí sabemos es que se trata de un alimento antiquísimo, pues se han encontrado representaciones de este fruto en las tumbas egipcias y, en la Antigüedad era denominada como 'la mano maestra de Apolo' y considerada 'tan beneficiosa como el sol'. Ya en los manuales romanos se daban pautas sobre su cultivo.



Es una de las frutas de mayor tamaño. Su peso comprende desde los 800 gramos hasta los 4 kilos y el color depende de cada tipo: su corteza puede ser verde, anaranjada, amarilla o blanca; la pulpa va desde tonos blancos hasta verdosos, pasando por el crema, amarillo y naranja; y por último, las semillas que albergan en su interior son de color crema y están envueltas en una masa gelatinosa. Pero lo más característico de esta fruta es sin duda su sabor, que en la etapa de madurez endulza y refresca nuestro paladar.

Descripción y variedades

melón
Este manjar es fruto de la melonera, una planta anual herbácea, de porte rastrero o trepador. Su tallo, que puede alcanzar entre los dos y tres metros de longitud, se compone de nudos de los que brotan zarcillos, flores y hojas de las que se desprenden a su vez nuevos tallos. Las flores son de color amarillo y pueden ser masculinas, que aparecen primero, femeninas o hermafroditas. Las hojas son vellosas y su diámetro oscila entre los 7 y 15 centímetros. La forma del fruto es variable, pudiendo ser esférica, elíptica u ovalada, y tiene una cavidad central en la que alberga las semillas.

Existen muchas variedades de este fruto, pero los seis tipos más comunes son: el melón amarillo, que puede ser amarillo canario o amarillo oro; los melones verdes españoles, de los que existen tres tipos: el Piel de sapo, Rochet y Tendral; los Cataloup, con frutos precoces, esféricos y ligeramente aplastados; elHoneydew, con cáscara verde-amarilla y pulpa naranja; los melones Galia, frutos esféricos de color verde que se vuelven amarillos en la madurez; y los melones de larga conservación, con tres ventajas fundamentales: alto contenido en azúcar, mayor tiempo de conservación y una óptima calidad de pulpa.

Aprende a cultivarlo

melón
El melón es una planta de climas cálidos y no muy húmedos, por lo que no es conveniente el cultivo en zonas húmedas y con poca luz. Su desarrollo, floración y maduración óptimos se producen a una temperatura de entre 20ºC y 39ºC. La humedad oscila en torno a los 55ºC y 70ºC y la luminosidad es determinante para la fecundación de las flores y la absorción de elementos nutritivos. La temperatura del suelo debe estar a un mínimo de 15ºC, evitando la época de heladas para su cultivo, y se debe llevar a cabo al aire libre.

Existen dos procedimientos de cultivo, la siembra directa y el trasplante, que se llevan a cabo dependiendo de la época de cultivo. En el primer método las semillas se colocan mediante pequeños golpes, y se cubren con uno o dos centímetros de arena, turba o humus de lombriz. En el segundo, inicialmente se realiza la siembra en el semillero, y a las seis o siete semanas, cuando la primera hoja esté totalmente desarrollada, se procede al trasplante. El fruto no debe cosecharse hasta que la madurez esté asegurada.

Mantenimiento y recolección

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Para evitar que la planta se pudra, el riego debe efectuarse evitando que el agua toque las hojas, por lo que es aconsejable hacerlo mediante surcos o por goteo. Es necesario llevar a cabo un'despulgue', es decir, un raleo de hojas para que la planta no crezca muy vigorosa y con pocas flores femeninas, que son las que originan los frutos. Para aumentar la temperatura del suelo, disminuir la evaporación del agua y aumentar la calidad del fruto colocaremos una película de polietileno negro o tunelillos de plástico con arcos de alambre sobre la plantación.

En cuanto a la madurez, existen tres grados: fisiológicamente e inmadura para el consumo, que tiene lugar cuando el fruto carece de aroma y presenta un color blanco con tintes verdosos y piel vellosa; fisiológicamente y en proceso de maduración, cuando advertimos un ligero aroma y todavía no cede con la presión manual; y la madurez para consumirlo, cuando observamos tintes amarillos, el aroma es notable y el fruto ya cede cuando ejercemos fuerza sobre él. Finalmente, para conservar una calidad óptima es necesario un rápido enfriamiento inmediatamente tras la cosecha.
Si llevamos a cabo el cultivo controlando la temperatura, el clima, la humedad, la luz y el suelo, seguimos las pautas de mantenimiento señaladas y controlamos adecuadamente el grado de maduración, lograremos unos fantásticos frutos listos para endulzar nuestro paladar.

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