La catalpa, un árbol de hojas grandes

El diseño de jardines concede un lugar de importancia a los árboles ornamentales. Uno de ellos es la catalpa, que debe su nombre a la antigua denominación otorgada por los indios americanos. La catalpa bignonioides es la variedad más extendida en el continente europeo, aunque existen numerosas especies dentro del género. Ésta procede del sur de Estados Unidos. Aunque puede medir hasta unos ocho metros, lo habitual es que tenga un tamaño menor.


De especie caducifolia, su copa ancha está formada por ramas pobladas de hojas de gran tamaño, con forma de corazón, aunque otras variedades presentan formas diferentes. Se caracterizan por un color verde brillante, que se convierte en amarillo a comienzos del otoño.

Aunque se extiende de forma espontánea en las zonas cálidas del continente americano, es utilizada de forma habitual en parques y jardines de todo el mundo, ya que aguanta bien los climas fríos (no los extremos). Los vientos fuertes pueden quebrar sus ramas, por lo que ha de estar protegida de ellos. Es apropiada para el cultivo en las ciudades, ya que no se ve muy afectada por la contaminación.

Fácil cultivo y floración

La reproducción de este árbol se realiza mediante semillas. Éstas las obtendremos, a finales del verano o en otoño, del fruto, alargado y de color marrón, y podremos almacenarlas en buenas condiciones hasta dos años. La germinación de la catalpa está prácticamente asegurada, pero se necesitan suelos fértiles y bien drenados. Asimismo, es conveniente evitar los terrenos demasiado secos. Una vez que la simiente ha arraigado, el crecimiento es rápido.
catalpa
Algunas variantes pueden propagarse, gracias a la reproducción vegetativa, a través de esquejes, trozos de rama que darán lugar a un nuevo ejemplar una vez que han echado raíces, o mediante injertos de púa, que se realizan cortando la parte sembrada de modo que en el tronco quede una superficie plana, en la que, en un pequeño orificio, se introducirá una rama de otra planta.

Las flores surgen a finales de la primavera o principios del verano; con forma de campana presentan sus extremos parcialmente rizados. Son de color blanco y en ocasiones poseen manchas púrpuras, amarillas o anaranjadas.

Mantener los cuidados adecuados

Para un crecimiento óptimo y una floración abundante, la catalpa debe estar situada en lugares soleados o con sombra parcial. La poda es necesaria para dar al árbol la forma deseada, pero ésta no ha de realizarse de forma intensa, ya que las ramas crecerán demasiado a lo largo, las hojas serán de un tamaño mayor al habitual y se impedirá la vistosa floración.
También es conveniente prestar atención a las plagas. Le afectan las cochinillas, que deben eliminarse con insecticidas y los hongos, que aparecen a menudo debido a un exceso de riego -producirán manchas en las hojas-; el procedimiento más indicado es eliminar las que se hayan dañado e iniciar un tratamiento con sulfato de cobre, durante la época de frío.
Mediante una poda adecuada, y gracias a sus grandes hojas, es posible crear perfectas formas esféricas. La catalpa, bien cortada, será un árbol ornamental muy adecuado para jardines pequeños, dado que su tamaño no es muy grande y proporciona una excelente sombra natural que agradeceremos en los meses de calor.

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