El cuidado del naranjo

Si ya es importante cuidar nuestros árboles frutales en cualquier etapa de su vida, mucho más es hacerlo durante los primeros años, cuando todavía son frágiles y vulnerables, porque de eso dependerá que su desarrollo sea correcto y puedan crecer en óptimas condiciones.



Gracias a unos trabajos adecuados, conseguirás que tus naranjos alcancen la madurez con una buena capacidad de resistencia ante las plagas y dando frutos de calidad. Estas indicaciones generales te servirán para afrontar la empresa con las máximas garantías.

El riego

Uno de los factores más importantes en su primera etapa de vida, ya recién plantado el ejemplar, es el riego. A partir de ese momento habrá que mantener el suelo siempre húmedo, aunque con algunas consideraciones:

  • Si utilizas un tanque o una cuba, la cantidad adecuada es de entre 15 y 30 litros de agua por árbol, con una frecuencia de entre 5 y 10 días entre riegos, aunque depende de otras circunstancias como la temperatura, el suelo y el clima del lugar de cultivo.

  • Un truco: coloca una maceta o un cubo en el extremo de la lanza o la pistola de pulverizar que vayas a usar, de esta forma el agua se expandirá en su caída hacia la poceta.

  • Si empleas la técnica de riego a manta por inundación, vigila la parte central de las tablas o eras, desde donde se eleva el plantón; la cantidad de riegos debe ser la necesaria para mantener una buena sazón en esa zona.

  • Por fin, en el riego localizado, puedes calcular la dosis de agua a partir de una exploración visual del arbolado y rectificando según sea conveniente. También es posible utilizar métodos más industriales, como tensiómetros o tanques evaporímetros.

Un riego frecuente, si puede ser diario, siempre será mejor que si recurrimos a regar en días alternos o entre períodos largos; aunque debes evitar los encharcamientos. En el momento de la plantación se puede colocar una funda protectora que evitará los brotes en zonas no deseadas y lo protegerá de los rayos del sol y de los herbicidas.

Malas hierbas, poda y abono

Hay que procurar no acercar demasiado las herramientas al plantón para no dañarlo. Una buena forma de prevenir el problema es disponer un acolchado de plástico negro alrededor del plantón que permite mantener la humedad y no deja crecer hierbas en ese perímetro.

El primer año se deben utilizar herbicidas de contacto, pero con cuidado de no mojar el tronco, por lo que es preferible fumigar en días sin viento y empleando una pantalla protectora.

La poda tiene que ser muy suave al principio, hay que dejar que la planta desarrolle su follaje. Sólo se cortarán los chupones mal situados y los rebrotes del plantón. La cantidad de abono tiene que ir aumentando conforme a su desarrollo; los primeros años será suficiente con pequeñas cantidades.

Huertos grandes y cultivos intercalados

Si posees una plantación numerosa que ya cuente con árboles adultos, al introducir plantones nuevos, los cuidados deben ser los requeridos por la nueva generación. A estos ejemplares hay que proveerlos de luz suficiente y prepararles el terreno de cultivo eliminando en lo posible la competencia de otras raíces.

Si decides intercalar otros cultivos entre líneas de naranjos, debes saber que la distancia mínima recomendable es de un metro a ambos lados del plantón, y que el riego tiene que ser independiente de la nueva variedad. Además, has de tener cuidado con los herbicidas y fitosanitarios que utilices para los cultivos intercalados.

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