Algunos consejos sobre la labranza cero


La mejor manera de repasar las características de la labranza cero, es comparándola con el método de siembra de arado. La siembra a través del arado del suelo, actúa ocasionando la oxigenación de la tierra al entrar en contacto con la materia orgánica; esto, a su vez, genera una importante liberación de nutrientes, fertilizando al suelo de gran forma, y acrecentando su productividad vegetal.



La labranza cero, en cambio, tiene como elemento particular, por un lado, el ahorro de toda energía en maquinaria y herramienta al momento de no efectuarse las araduras del suelo que sí se realizan en el otro procedimiento; solo se realizan angostos surcos dentro de los cuales se colocarán las semillas. Por otro lado, otro aspecto importante de la labranza cero, es el de generar, a largo plazo, un mayor mantenimiento de la tierra, abasteciéndose el suelo de materia orgánica y nutrientes durante más tiempo.

Puntos a favor y en contra en la productividad del suelo

La labranza cero y la siembra de arado se diferencian tanto en procedimientos como en resultados. La siembra de arado ofrece mejores resultados al momento, al corto plazo. Sin embargo, con las cosechas, la materia orgánica y sus nutrientes comienzan a escasear, volviéndose improductiva la tierra.

La labranza cero o labranza de conservación, logra una perdurabilidad y aptitud de la tierra mayor; en tanto la fertilidad de la sierra es menor en comparación al cultivo de arado.  

A su vez, la siembra de arado ayuda a quitar hierbas no deseadas y malezas, en cambio a la labranza de conservación que requiere del uso de herbicidas. La erosión del suelo es más factible en la siembra de arado, mientras que en la labranza cero, es muy difícil que se dé.

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