El arbol de navidad tambien es una planta, cuidémoslo



Las fiestas navideñas ya han llegado a su fin y son miles los árboles que, tras adornar nuestro salón con sus mejores galas, son abandonados o colocados directamente en cualquier contenedor de basura. Si hemos optado por una variedad artificial no tenemos de qué preocuparnos, ya que podremos guardarlo de un año para otro en un armario pero, ?qué pasa con los ejemplares naturales? Mucha gente los utiliza como artículos de usar y tirar, sin pensar que se trata de un ser vivo que sufre. Si ponemos un poco de nuestro empeño, podemos darle otra oportunidad de vivir, bien sea en nuestro jardín o en un parque público.

A la hora de elegir el árbol que vamos a colocar en casa durante la Navidad, conviene saber primero si el ejemplar será capaz de resistir después de las fiestas. Lo normal es que, en estas fechas, se comercialicen árboles repicados, que aún no han desarrollado lo suficiente sus raíces, y que acaban muriendo al poco de terminar las navidades. Si nuestra intención es la de conservar el árbol mucho tiempo, tendremos que buscar ejemplares fuertes, bien enraizados, con un buen sistema radicular. Rafael Salmerón , director del Centro de Jardinería Los Peñotes, recomienda "raspar la corteza de alguna de sus ramas y ver si el interior está verde o seco, ya que, aunque haya perdido muchas de sus hojas, puede seguir vivo. En caso de estar seco el interior, no hay nada que hacer".

Si no podemos tenerlo en casa...
No disponer de un jardín para poder colocar nuestro árbol de Navidad no es excusa para deshacernos de él de mala manera. Si lo hemos conservado en buen estado y ha recibido la atención necesaria durante las fiestas, puede seguir con su vida en cualquier parque público de nuestro pueblo o ciudad. En estas fechas, casi todos los ayuntamientos ponen en marcha planes de recogida gratuitos, bien sea directamente a domicilio o llevándolos a algún punto específico. Con una simple llamada a tu consistorio puedes recibir toda la información necesaria. Lo más normal es que aprovechen estas coníferas para repoblar los parques públicos, aunque hay casos en los que llevan los árboles a la montaña para replantar bosques.

Por otro lado, también hay multitud de viveros que aprovechan estos días para iniciar campañas de intercambio de árboles navideños. La mecánica es muy sencilla: tú llevas tu árbol y ellos, a cambio, te dan una planta de manera gratuita. Es una forma excelente de promover la reutilización de este tipo de ejemplares. En el caso de que el árbol se haya secado y no pueda salir adelante, al menos podrá servir para hacer compost y facilitar el crecimiento de los más jóvenes. Si no sabes fabricarlo en tu casa, tanto los ayuntamientos como los viveros lo harán por ti, siempre y cuando les entregues el árbol.

Colocándolo en el jardín
Si tenemos la suerte de disfrutar de un terreno donde poder transplantar nuestro ejemplar navideño, hay varias cosas que debemos tener antes en consideración. Si vamos a esperar un tiempo para colocarlo directamente en el suelo, podemos mantener la conífera en el exterior durante un corto período, procurando cambiar la maceta por otra de mayor tamaño a medida que sus raíces vayan creciendo. En este caso, el abonado que vayamos realizando deberá ser con mayor frecuencia que si estuviera plantada directamente sobre el terreno.

En lo que se refiere al clima propio de nuestra región, Rocío González, relaciones externas de Los Peñotes, recuerda que "son plantas de zonas frías de alta montaña y con humedad ambiental alta, por lo que, si nuestra zona no tiene ese clima, será más difícil que sobreviva, aunque no imposible. Agradecen estar en zona soleada y, como cualquier conífera, debe tener la tierra suelta, no compacta." A la hora de colocar el árbol en su zona definitiva, primero comprobaremos el drenaje del terreno, realizando un hoyo en el suelo y llenándolo de agua posteriormente. Si al día siguiente aparece seco, podemos considerar la tierra apta para plantar el árbol. En caso negativo, colocaremos una capa de drenaje, utilizando, por ejemplo, guijarros de mayor o menor grosor.

Cuidados posteriores
Una vez hayamos colocado el árbol en su zona definitiva, debemos ser constantes con los cuidados que recibirá. Los primeros riegos serán abundantes, aunque sin sobrepasarnos. Una vez transcurridas unas pocas semanas, deberemos ir espaciándolos, tal y como afirma el director de Los Peñotes: "lo más aconsejable es ir regando a demanda de la planta, vigilando que no se seque demasiado la tierra, aunque es preferible que pase sed a que la ahoguemos, ya que el exceso de agua favorece la aparición de hongos, y esto es más perjudicial para las plantas".

En lo referente a su abonado, es bueno mezclar fertilizante orgánico con la tierra donde vayamos a colocar la conífera. Posteriormente, podemos aprovechar el inicio de cada primavera para aplicar una pequeña cantidad de abono líquido o sólido, rico en magnesio y azufre, para fortalecer su crecimiento. A la hora de podarlo, conviene aprovechar el final del invierno para ponernos manos a la obra. Es recomendable oxigenarlo bien por debajo, cortando las ramas que queden a ras de suelo. El tener una conífera frondosa y de buena apariencia en el futuro dependerá de las podas que se realicen en su juventud. Durante el resto del año podremos realizar podas ligeras para corregir su forma.

De este modo, queda en la mano de cada uno el darle una segunda oportunidad a nuestro árbol de Navidad. Bien sea directamente en nuestro jardín, o bien donándolo a nuestro ayuntamiento o a un vivero, el darle un buen futuro a estos entrañables ejemplares es más sencillo de lo que parece.

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