El adecuado cuidado de los gardenias

Este es un tupido arbusto perenne de unos 2 m de altura y muy ramificado, perteneciente a la familia de las Rubiáceas. Existen muchas especies de Gardenias pero la G. jasminoides es una de las más conocidas.
El mayor atractivo de la gardenia es su empleo como planta ornamental en macetas debido a su aroma y la belleza de sus flores.
Sus flores son de color blanco-crema y que a medida que se marchitan pueden alcanzar una tonalidad mas amarilla. El aspecto es similar a las rosas y se usan comúnmente como plantas ornamentales de jardín. Una flor, colocada en un vasito con agua, puede perfumar con un intenso y agradable aroma una habitación durante un par de días.
Las hojas crecen opuestas, tienen una forma lanceolada y son de color verde oscuro con un brillo extraordinario, su longitud ronda los 5-10 cm.

Prefiere situaciones soleadas, pero puede crecer sin problemas con un sombra ligera. Se desarrolla preferentemente en regiones húmedas o lluviosas, en los climas secos y demasiado cálidos no evoluciona bien.
El sustrato debe mantenerse húmedo, sin excesos y la parte aérea hay que humedecerla con bastante frecuencia. Normalmente el riego se realiza con agua templada y con un pH de 4-4,5.

Para favorecer el desarrollo del botón floral se recomienda someter las plantas a temperaturas nocturnas frescas de últimos de septiembre y octubre. Con ello se asegura obtener flores en los meses de invierno.
Las temperaturas altas inhiben el desarrollo de los botones florales, pero permiten obtener plantas jóvenes de gran tamaño rápidamente.

Las gardenias necesitan un suelo fuertemente ácido, con un alto contenido de hierro, que será rápidamente utilizado por ellas, por lo que deberá tenerse en cuenta en el abonado. Las gardenias se consideran plantas de bajas exigencias nutricionales.
La clorosis férrica es un problema común que consiste en un desorden caracterizado por el amarilleamiento de las hojas y retraso en el crecimiento de la planta; puede evitarse usando quelato de hierro a la dosis recomendada por el fabricante o sulfato férrico a razón de 30 g por cada 11,5 l de agua cada 2 ó 3 semanas.
El pinzado regular de los vástagos largos promueve la ramificación lateral. Para plantas que van a florecer en Navidad, el último pinzado se realiza el 21 de julio y el 1 de septiembre si florecen después de Navidad. Se podan después de la floración, eliminado 2/3 del nuevo crecimiento.

Los botones florales amarillean y se caen normalmente justo antes de abrirse, debido a un ambiente excesivamente seco, cálido y falto de luz. Para evitarlo se deben tener las gardenias durante el invierno en ambientes frescos y bien iluminados.

Justo después de que la planta finalice su floración se le debe practicar una poda, cortando los brotes más vigorosos a fin de estimular la floración.

La propagación de la gardenia se puede realizar por esquejes, se toman esquejes terminales desde noviembre a marzo y las plantas enraizadas en diciembre-enero se trasplantan en abril a macetas definitivas
En un sustrato compuesto de arena, turba de musgo y perlita) con un pH inferior a 6. Las plantas obtenidas de esquejes pueden tardar hasta 2 años en alcanzar la madurez floral.
Su fragancia es muy empleada en la elaboración de perfumes pero también es portadora de sustancias con diversas propiedades.


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