Conoce algo de la Ciclamen


Si hay una planta propia de los meses fríos del año, ésa es el ciclamen, o cyclamen. Pese a su fama de difícil cultivo, el hecho de traer un ambiente colorido al gris invierno hacen de esta bulbosa una flor perfecta para cualquier jardín. Cierto es que necesita unos cuidados especiales y diferentes al resto de las flores, pero con sus múltiples variedades y tamaños puedes crear una buena combinación de flores para devolver al jardín el brillo típico de la primavera.

Podemos disfrutar de este género en estado natural en Europa, Asia y África, ya que es de ahí de donde procede. Sus diferentes tipos de especies se encuentran hoy repartidos por todo el mundo y en todo tipo de entornos.




Los cuidados que requiere

Dependiendo de la madurez y de los capullos que tenga en floración, algunos de sus cuidados serán diferentes. Aún así, para la mayoría de los ciclaminos, los pasos que te mostramos a continuación, constituyen factores muy beneficiosos que ayudan a su buena conservación y presencia:

- Cuanto más grande sea el número de flores por debajo de las hojas, más abundante florecerá la planta. 

- Las corrientes de aire y los cambios de temperatura no los admite, al igual que un clima cálido, por eso, se recomienda no situarla en un ambiente mayor a 20º C. Prefieren sitos sombreados, frescos y húmedos. 

- No se aconseja colocarlos a la luz directa del sol, ya que este factor provocará que se marchite de forma más rápida. 

- Necesitan espacio para respirar, por lo que hay que colocarlos bastante separados del resto de las plantas. 

- Aunque requiera mucha agua, el exceso de humedad no le conviene. Se recomienda echar el agua en un platillo y dejar que la absorba durante 10 minutos. Evita regar el centro de la planta. 

- Con un par de riegos por semana es suficiente, aunque un buen modo de saber si hay que echarle agua es esperar a que la tierra se haya secado.

Abonado y multiplicación

Este tipo de especies necesita un fertilizante líquido, que se añade al agua de riego cada 15 días, durante el crecimiento y cuando esté en flor. Pero si te supone mucha molestia, puedes optar por una forma más cómoda de hacerlo, mediante la inserción en la tierra de barritas fertilizantes, que tienen el mismo efecto.

Es preferible cultivarlas como planta anual, porque con el transcurso del tiempo la flor y la planta van degenerando y perdiendo calidad. En general, lo más común es comprar bulbos. Éstos darán lugar a las flores que adornarán el jardín o el interior de la casa durante el otoño y el invierno, exclusivamente como planta de temporada.

Para que este sistema tenga el resultado esperado, una vez que la flor se esté seca, se saca el tubérculo y se guarda en un lugar seco, oscuro y aireado para poder plantarlo en la próxima temporada. También puedes optar por sembrarlo en el jardín de tu casa, a la sombra, regándolo un poco para que no se seque, pero sin prestarle mucha atención.

En el mes de noviembre, vuélvelo a meter en casa o cultiva de nuevo los bulbos para así poder iniciar un nuevo periodo. Obviamente hemos de tener en cuenta el clima del que se disfruta, porque en muchos lugares no se seca por completo y permanecen siempre verdes, floreciendo tres veces al año.

Si quieres que alarguen su proceso de floración, es preciso quitar las flores que estén marchitas, girándolas ligeramente. Utiliza un pincel suave para quitarle el polvo, procurando no pulverizarla, de lo contrario, le saldrán hongos. Si lo tienes en una maceta con mucha profundidad, has acertado, porque este tipo es el más conveniente para su crecimiento.

Su amplia variedad

El ciclamen, también llamado Violeta Persa, es un género de plantas bulbosas de la familia de las primuláceas. Tiene más de veinte variedades, pero su especie más difundida como planta interior es Cyclamen Persicum. Procedente de Asia Menor, esta planta se compone de vistosas flores rosas, blancas o rojas con forma acampanada; sus hojas son muy grandes y con forma redonda.

Otra modalidad es el Ciclamen Cilicium, que se diferencia de otras plantas por el tono magenta que tiene en la parte interior y los ribetes plateados de los pétalos. Su forma es ovalada y no llega a medir 5 cm. Pero existen muchísimas más, aptas para todos los gustos.

Aunque creas que no puedes sacar provecho de tu ciclamen, la combinación de sus múltiples variedades llenará de colorido tu hogar. Es sólo cuestión de paciencia y un poco de empeño.

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